Los bosques no representan nada más una prioridad para atenuar y controlar el cambio climático; también son fuente de empleo ante la crisis económica mundial.

Ellos retienen el bióxido de carbono que va hacia la atmósfera y, por lo tanto, son un paliativo sustancial en la concertación de gases de efecto invernadero. Además, ante la crisis actual, que tiene entre sus efectos la pérdida masiva de empleos, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) contempla que si cada país se encarga de la gestión forestal, se podrían generar hasta 10 millones de empleos en todo el mundo. Los puestos de trabajo podrían derivarse de cultivos silvícolas, gestión de incendios, reforestación y creación de espacios verdes urbanos. El empleo y bosques fue uno de los temas centrales de la Semana Forestal Mundial, celebrada en Roma del 16 al 20 de marzo pasados. Este tema se derivó del estudio de la Situación de los Bosques en 2009, que reveló resultados poco alentadores: Latinoamérica figura las regiones que no disminuirán la deforestación debido a que la crisis económica generará en estos países mayor deforestación parar crear nuevas tierras de cultivo.
Por desgracia, los países del tercer mundo son los rezagados en implementar políticas y acciones contra problemas mundiales. Sin embargo, es una oportunidad más para que México lidere en la creación de políticas forestales en lugar de tratar de romper un récord mundial en plantación de árboles.
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